Toda una mezcla de sensaciones: así fue mi primera vez

Esa mañana desperté inquieta. No sabía a qué me iba a enfrentar; sin embargo, en medio de todo sentía algo de emoción, ese nerviosismo que te invade todo el cuerpo cuando vas a encarar algo completamente nuevo.

El día se pasó muy lento, pero era hora de la cita. Ya iba camino hacia la estación de Transmilenio para encontrarme con mi compañera, llegamos a la 63 y sin cruzar palabra ya sabíamos cuál iba a ser el plan.

Caminamos directo al lugar y  debo admitir que en ese momento me dolió un poco pagar 50 mil pesos solo por la entrada: digo, ¿quién en su sano juicio paga por algo que no le gusta?

¿Alguna vez les han recitado el famoso dicho “nunca digas de esta agua no beberé”? Bueno, a mí sí, esta vez la bebí y puedo decirles que no estuvo tan mal.

Se preguntarán de qué hablo… ¡Sencillo! De mi primera vez en un estadio de fútbol.

¡Dios!, los que me conocen sabrán que odio el fútbol con toda mi alma, pero la verdad es que por alguna extraña razón resulté disfrutando esta nueva experiencia.

Te puede interesar: Me robaron y cuando intenté enfrentar al ladrón no pude ni moverme

Llegó la hora

Nos encontrábamos camino al Estadio Metropolitano de Techo. Al llegar al centro comercial Plaza de las Américas sentí pavor, habían hinchas por todos lados, esos fanáticos furibundos de los que tanto huí siempre.

Entre más nos adentrábamos a las cercanías del estadio más se sentía el ambiente futbolero. Tenía miedo, había toda clase de personas, desde el más gamín hasta el más decente.

Hinchas pidiendo dinero para comprar su boleta y otros cuantos listos para ingresar, todos con un objetivo: ver ganar a los cardenales.

Era el momento de ingresar así que fuimos en búsqueda de la entrada Oriental, y como en todo evento popular, atravesamos los repudiantes filtros en donde le resultan manoseando a uno hasta el alma.

Cuando por fin ingresamos al corazón del estadio la tribuna de la Guardia Albi-Roja Sur recibió a los asistentes con todo su esplendor, con sus cánticos y su perverso ritmo pegajoso. Nos instalamos en la tercera fila de la tribuna al lado de una extraña mujer de gafas que no dejaba de observarnos.

Diez minutos después de haber ingresado salieron a la cancha los jugadores del Expreso Rojo seguidos de los del Cerro Porteño, en ese momento todas las tribunas enloquecieron y luego de cantar el himno comenzó la función.

En un principio no sabía qué hacer, me sentía como en Davivienda: en el lugar equivocado. Todos aplaudían, saltaban, cantaban, ¿y yo? Yo solo estaba ahí parada, mirando un balón y a un grupo de hombres corriendo tras él.

Todo cambió en un segundo

No tuvo que pasar mucho tiempo para que la emoción se apoderara de mí. De una forma inexplicable cuando Jonathan Gómez cobró un penalti que terminó en un majestuoso gol, solté mi primer grito de euforia.

Continuó la función y yo ya estaba bastante metida en el cuento. Vivía cada falta, caída, resbalada, cada cántico que se apoderaba de todo el estadio. Y la chica de gafas no dejaba de mirarnos.

Tras acabar el primer tiempo y transcurrir 15 minutos del segundo, los cardenales llegaron más fuertes que nunca, lucharon el balón y al minuto 30 lograron el segundo gol, y sí, ahí lancé mi segundo grito de euforia.

Debo admitir que el ingresar al estadio me tenía algo inquieta por aquello de las barras bravas. Sin embargo, el ambiente que se arma dentro del lugar gracias a ellos es tremendamente contagioso.

Se terminó el partido y esta chica de gafas parecía no ir a ver a los jugadores sino a nosotras; sin embargo, esta experiencia me dejó con una sensación de lo que parecía ser alegría y exaltación.

Extraño, ¿no? Nunca pensé que un evento de este tipo me hiciera sentir de esta manera.

Digo, si odié el fútbol con la misma pasión que los hinchas lo aman, no entiendo por qué este día decidí bajar la guardia y darle una oportunidad. Son impulsos y quién sabe, tal vez resulte cogiéndole amor a este deporte.

 

¿Tienes alguna historia para contar? No lo pienses dos veces y escríbenos a contactobrodcastv@gmail.com y la estaremos publicando.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *